¿Qué son los proyectos de vida?

Los imaginarios colectivos suelen idealizar la infancia como un camino hacia el diploma, priorizando ese objetivo como el fin último. Sin embargo, al día siguiente de la graduación, surge una realidad más compleja: la vida misma, con sus próximos 20, 40 o 70 años. Esto es especialmente crítico para niñas y niños en procesos de inclusión, quienes, sin el apoyo de la escuela y sus PIAR, enfrentan preguntas inquietantes sobre su futuro y autonomía. La verdadera inclusión no consiste en llevarlos al diploma, sino en prepararlos para vivir plenamente.

La inclusión no es solo llevar a las niñas y niños al diploma, sino prepararlos para la vida. Esto implica que:

1

EL SISTEMA debe enfocarse en la equidad y la diversidad, ofreciendo a cada persona las herramientas necesarias para su desarrollo, según sus necesidades.

2

LA ESCUELA debe ajustar su enseñanza para que cada niña o niño alcance su máximo potencial, sin preocuparse por cumplir estándares uniformes.

3

LA FAMILIA debe priorizar las herramientas que permitan a sus hijas e hijos construir un proyecto de vida autónomo y colaborar para lograrlo.

4

LAS NIÑAS Y NIÑOS CON DISCAPACIDAD deben saber que el mundo los respeta y trabaja para incluirlos, pero también tienen un rol activo en este proceso.

5

TODOS LOS NIÑOS deben entender que la diversidad enriquece y que construir una sociedad inclusiva beneficia a todos.

La sociedad debe reconocer que la exclusión no tiene sentido, y que la inclusión es clave para un futuro mejor, que esos “perfiles diferentes” son también algo positivo para la sociedad y que de lo que se trata es de educación para todos (EPT)

La verdadera educación inclusiva forma proyectos de vida que preparen a cada persona, desde su diversidad, para una vida plena.