¿Cómo garantizar desde la familia la inclusión educativa de nuestra hija o hijo con discapacidad?

La familia es sin duda un motor fundamental para la garantía del derecho a la educación y a la educación inclusiva. Esto es cierto para todas las niñas y niños.

En el caso de la discapacidad, esto significa algunos pasos adicionales a los que cada familia sigue usualmente.

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Presentación al sistema

Lo primero que todas las familias hacen es “presentar” a su hija o hijo al sistema educativo. Esto es, buscar un colegio al cual inscribirles. Las niñas y niños tienen derecho a la educación. Las familias son también garantes de ese derecho, cuando presentan a sus hijas e hijos al sistema educativo. Es obligación del sistema educativo el asignar cupos escolares a todas las niñas, niños y adolescentes independientemente de que tengan o no algún diagnóstico. Sí hay un diagnóstico de alguna discapacidad, las familias deben reportar a la institución educativa dicho diagnóstico y aportar los documentos que lo soportan. Si bien, no se le puede negar el derecho a la educación a ninguna niña, niño o adolescente por la falta de estos documentos, la presentación de estos sin duda facilita la exigencia de los ajustes razonables. Es de alguna manera la “llave” que activa la puesta en marcha de lo que requiere el estudiante. Por esto siempre lo recomendable será reportar el diagnóstico a la institución educativa, para poder activar los procesos que sean necesarios.

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Registro por parte de la Institución educativa del estudiante en el Sistema Integrado de Matrícula

Este es el sistema donde se reportan los datos de todos los estudiantes matriculados. Cuando un estudiante cuenta con algún diagnóstico, este se reporta en una de las secciones del sistema acorde a una clasificación que se dispuso para esto y que presentamos en el apartado “A quiénes se dirigen los apoyos establecidos en la normativa”

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Diseño del PIAR

La institución educativa elabora el Plan Individual de Ajustes Razonables (PIAR). Para esto, debe convocar a la familia y trabajar en conjunto. Una vez terminado, el PIAR estará vigente durante el año escolar. La institución lo registra en sus archivos y lo usa como guía para los seguimientos que se hacen en las comisiones de evaluación. Estas comisiones revisan el progreso de todos los estudiantes en cada período académico. Como familia, es importante estar atentos a que los ajustes propuestos en el PIAR se apliquen en el día a día y a que las evaluaciones se realicen según lo acordado en el plan. Si notamos que algo no se está cumpliendo, podemos informar a la institución para que tome las medidas necesarias.

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