¿Qué es la Educación para todos?

En 1990 UNESCO, UNICEF, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, y el Banco Mundial, convocaron a una conferencia en Tailandia que llamaron: Conferencia mundial Educación para todos, Satisfacción de las necesidades básicas de aprendizaje. Durante este evento delegaciones de muchos países, dialogaron sobre la importancia de la educación básica, las consecuencias de que el acceso a ésta tenga barreras para muchas poblaciones (las personas con discapacidad, las mujeres, inmigrantes, adultos mayores, personas segregadas por asuntos relacionados con su raza, nivel socioeconómico, o la violencia en sus territorios, etc.), y al final emitieron una declaración llamada: Declaración Mundial de Educación para todos y el marco de Acción para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje. Esta fue la primera acción de este tipo en la que se ponía como prioridad de todos los países que firmaron la declaración, no sólo el compromiso desde lo ético con el acceso para todos, sino también en la implementación de planes de acción para avanzar en este sentido. La declaración resaltaba: que la finalidad no era solamente el acceso, sino la calidad de la educación para que realmente se garantice el aprendizaje; que hay muchas formas de llegar al conocimiento y que las necesidades de aprendizaje son diversas.

También incluía que el aprendizaje no se da de forma aislada y que requiere de la relación con elementos nutricionales, de la salud física y emocional; que así mismo se necesita de acciones de múltiples sectores y de la dignificación del oficio de los profesores y del establecimiento de políticas públicas (estas son las que diseñan y proponen los gobiernos), y destinación de recursos (temas en los cuales la cooperación entre países es clave).

Entonces cuando se habla de Educación para Todos, no se habla sólo de educación para personas con discapacidad. Se habla de todas las acciones que van a permitir garantizar acceso, aprendizaje, permanencia, a todas las personas.

El marco de la Educación para Todos en este mismo sentido no sólo favorece a las personas con discapacidad, sino a todos aquellos que por cualquier motivo pueden quedar excluidos del sistema educativo. Si la educación se piensa desde este marco, va a responder a las necesidades de todos los estudiantes. Va a ayudar a transmitir a los estudiantes valores fundamentales de respeto, empatía, y a desarrollar habilidades sociales muy importantes para los retos de nuestras sociedades (colaboración, valoración de la diferencia, comprensión de la diversidad como un valor).

Posterior a esta primera reunión, en 1994, 92 gobiernos y diversas organizaciones relacionadas con la educación se encontraron nuevamente y aprobaron la “Declaración de Salamanca de principios política y práctica para las necesidades educativas especiales y un marco de acción”.

Esta declaración que toma como punto de partida la conferencia de 1990 y el concepto fundamental que surge de ésta de la Educación para todos, contiene algunos elementos fundamentales como: la diversidad en las características, intereses y necesidades en el aprendizaje y la necesidad entonces de una pedagogía incluyente centrada en las niñas, niños y adolescentes con todos los cambios que esto implica; la necesidad de poner en marcha los mecanismos legales que permitieran la inclusión educativa; y la importancia de la participación de todos los actores de la comunidad educativa en la inclusión.

Además de la declaración, se emite el marco de acción, en el que ya se abordan tanto elementos de contexto para la inclusión como las directrices para enfocar las acciones tanto a niveles nacionales como regionales.

Algo importante a mencionar con respecto a esta declaración es que usa el concepto de integración, que evolucionó con los años hacia el concepto de la inclusión (por eso en el párrafo anterior hablamos de inclusión).