¿Qué es la inclusión?

La inclusión es un proceso en constante construcción que busca garantizar que todas las personas, sin importar sus características o diferencias, tengan las mismas oportunidades y puedan participar de manera plena en la sociedad. Esto implica eliminar las barreras que impiden la participación equitativa y fomentar un entorno donde se valoren y respeten las diferencias individuales.

Con frecuencia el término de inclusión es erróneamente asociado exclusivamente a las personas con discapacidad, pero es clave entender que todos hacemos parte de este proceso.

Hecha esta aclaración, confirmamos que este Kit se centra en la atención educativa de las personas con discapacidad o talentos excepcionales por cuanto reconocemos que en estos casos las familias frecuentemente carecen de información adecuada para acompañar a sus hijos e hijas.

¿Qué es la educación inclusiva?

 

Para introducir este tema, quisiéramos empezar compartiendo este texto del Neuropediatra Jorge Eslava Cobos sobre la inclusión. Los elementos de esta reflexión que viene construyendo hace años siguen vigentes, y nos permiten un primer acercamiento al tema de la inclusión educativa y a varios aspectos que vamos a desarrollar en este kit.

El asunto es, en realidad, simple: Los niños, ¿son diversos o son homogéneos? Porque si respondemos que son diversos, ¡esa es la realidad que hay que atender! Esa es la realidad que hay que visibilizar, que hay que respetar, que hay que valorar. Que hay que tramitar. No es un asunto de solidaridad, de caridad, de altruismo. Es el simple reconocimiento de la realidad. Cuando esa diversidad cabe en el salón de clases (y en el cuerpo social) en términos de equidad, de respeto, de valoración…ahí estamos hablando de inclusión. De un cuerpo social, de un grupo, de un colegio, de un salón, de unas familias, de una sociedad que acoge, que cobija, que respeta…que incluye.

La inclusión educativa llegó para quedarse. Y está bien que así sea. Porque lo merecen las niñas, niños y adolescentes, porque nos conviene a todos; porque no podría ser de otra manera. No obstante, aún se siente en algunos escenarios cierta resistencia o malestar que obliga a retomar la pregunta: La inclusión: ¿se debe?, ¿se puede?, ¿toca?

 

¿Se debe? ¡Sí! ¡Categóricamente, sí! Se debe porque atiende a la realidad, porque es justo y solidario, porque es un imperativo ético y porque nos conviene a todos.

Ahora bien, más allá del discurso, ¿se puede? ¡Sí! ¡Categóricamente sí! Se puede porque ya se ha hecho y no una sino mil veces. Hay colegios en Colombia que llevan más de tres décadas implementando proyectos inclusivos. Y cada una de esas experiencias maravillosas tiene por detrás la sonrisa de niñas y niños que rescatamos de la exclusión social.

Y finalmente, ¿toca? ¡Si! ¡Categóricamente sí toca! Toca por que es conveniente, por el imperativo ético ya mencionado…Y toca porque es un imperativo legal.

De hecho, hoy quisiéramos trascender un paso más allá y hacerle eco a UNESCO cuando prefiere hablar de “Educación para todos – EPT”. Porque ahí es donde – de verdad – cabemos todos. No solo “los que “necesitan la inclusión”, sino todos nosotros. Los que – más allá de la diversidad y del ser individual – nos reconocemos en el único hecho que sí es homogéneo…que todos somos humanos.

La inclusión educativa llegó para quedarse. ¡Bienvenida sea!

Así es que la inclusión educativa, ¡se debe, se puede y toca!

Vemos entonces acá varios elementos:

1

No sólo se reconoce que hay diferencias. Que los estudiantes son diversos. Sino que esto se considera un valor. Algo que beneficia. Claro. Siempre y cuando el entorno sea realmente inclusivo desde todos los actores involucrados y la educación sea pertinente y de calidad (profundizaremos más en estos aspectos en la pestaña siguiente)

2

El que sea educativa, no significa que es sólo de la institución educativa. Tampoco recae la responsabilidad completa en las familias, ni en los profesionales de la salud (quienes son implicados en el proceso, pero no el centro). La inclusión educativa pasa por elementos que dependen de las políticas educativas, de las sociedades, las ciudades, de profesores, estudiantes y familias. La interacción entre estos elementos facilita o entorpece la inclusión educativa. Así, cada uno desde nuestro pequeño “terreno de acción” tenemos la posibilidad de convertirnos también en facilitadores o entorpecedores de la inclusión.

3

Identificación y eliminación de barreras: En el contexto educativo las barreras pueden estar presentes tanto en los ámbitos escolares como en los componentes curriculares y en la actitud que acompaña los actores que hacen parte del proceso. En cada uno de ellos pueden surgir elementos que afectan la participación, el aprendizaje o la convivencia. Existen barreras físicas que se evidencian en los diversos entornos escolares como baños, salones de clase, materiales e incluso hasta en el acceso físico a la misma institución educativa. Encontramos también barreras sensoriales que surgen cuando la información es presentada por un solo canal desconociendo los apoyos comunicativos auditivos o visuales que pueden necesitar algunos estudiantes para su participación. Por ejemplo, presentar solo textos en tinta dificulta la participación de un estudiante ciego o no tener un intérprete de lengua de señas deja por fuera a un estudiante sordo.

Así mismo los contenidos complejos y que carecen de ajustes para quienes lo requieren se constituyen en barreras cognitivas para el aprendizaje.

Las barreras actitudinales son un componente de difícil transformación. Estas pueden venir de cualquier miembro de una comunidad educativa. Una familia que le molesta que en el salón de sus hijos haya un estudiante con discapacidad, y que hagan constantemente comentarios despectivos en casa y en el colegio a profesores y directivas. Unas directivas que a pesar de que las políticas de inclusión están dispuestas hace ya tiempo, prefieran no invertir en capacitación de su personal y más bien enfocarse en cerrar el acceso a la institución de estudiantes con discapacidades. Profesores que ignoren los ajustes razonables que requiera un estudiante, o que hagan comentarios frente a otros estudiantes sobre lo difícil o inconveniente que es que ese estudiante esté en su clase. Estudiantes que (como conducta aprendida de sus entornos familiares y sociales) se burlen de estudiantes con discapacidades con motivo de las diferencias entre ellos. Todas estas son barreras actitudinales. Y aunque a veces consideramos que estos comentarios que muchas veces se hacen en entornos pequeños, no tienen un impacto, LO TIENEN. Afectan la posibilidad de que todas las niñas, niños y adolescentes puedan acceder a una educación de calidad.

Uno de los primeros pasos hacia la inclusión es identificar las barreras existentes en una comunidad educativa, generar los planes que permitan ir disminuyendo (“deconstruyendo”) esa barrera, hasta que en algún momento esa barrera desaparezca. Puede ser difícil desaparecer todas las barreras. Pero el pensamiento debe estar enfocado en mantener y actualizar las acciones que vayan en esa dirección.

Transformaciones: La inclusión es un proceso requiere de la transformación constante de la prácticas educativas para dar respuesta a la diversidad en las aulas. Estas transformaciones son positivas. Generan dinámicas diferentes, nos ponen a pensar a todos quienes pertenecemos a la comunidad educativa (familias, profesores, administrativos, y en una escala más amplia las entidades de gobierno responsables de las políticas). El ejercicio de la transformación para la inclusión involucra a todos quienes pertenecen a estas comunidades. Las interacciones entre las transformaciones políticas, de la sociedad, de las instituciones educativas, de las familias, profesores, niñas, niños y adolescentes, son las que en últimas van a construir un tejido que sea positivo para el acceso en equidad de condiciones.

Estos elementos apuntan entonces a que este es un reto del que participa no sólo una parte de un sistema, sino todo el sistema. Y por tanto, no sólo genera cambios positivos para una parte del sistema, sino para todos. Con esta idea en mente, queremos presentarles un concepto fundamental en la educación inclusiva: La educación para todos.